Club Excelencia en Gestión

Gestión de un hospital en tiempos de coronavirus

Marta Barahona Orpinell, Gerente del Hospital Plató

Estamos en diciembre de 2019 y estalla una epidemia en China por un nuevo virus, la COVID-19. Nunca, ni en nuestras peores pesadillas, pensamos que llegaría a nuestras calles, ni cuando dos meses después lo tuvimos tan cerca, en Italia.

 

A finales de febrero comenzamos a ver a los primeros pacientes de un virus desconocido, tanto en su comportamiento como en su tratamiento, y el 9 de marzo se desencadena el peor de los escenarios que nos podíamos imaginar: nos encontramos delante de una nueva enfermedad, muy contagiosa y con un pronóstico incierto. Se inicia una crisis sanitaria sin precedentes.

En Hospital Plató en 15 días sufrimos una gran transformación, y no solo en el ámbito estructural, sino también en el ámbito profesional y de gestión. Suspendimos toda la actividad programada y creamos 3 plantas para pacientes en situación de aislamiento, llegando a triplicar nuestras camas de cuidados intensivos y duplicando el servicio de urgencias para poder atender a pacientes COVID y no COVID de manera separada.

Aprendemos que hay nuevas formas de trabajar con la teleasistencia, las visitas telefónicas, las reuniones virtuales y el teletrabajo, porque el hospital no se para y seguimos mirando hacia adelante. Y paralelamente comenzamos a trabajar en el Plan de Recuperación 2020, enfocado a alcanzar la máxima actividad con la máxima seguridad.

Durante estos casi 3 meses hemos aprendido y desaprendido cada día, hemos intentado gestionar con agilidad manteniendo los valores de nuestro Hospital y, sobre todo, hemos cuidado de las personas, profesionales, pacientes y familias.

Lo más duro de esta crisis ha sido la incertidumbre, el miedo a lo que nos es desconocido y a una nueva enfermedad. También el sufrimiento de pacientes y familias, la soledad, las despedidas y la sobrecarga física y emocional de nuestros profesionales. Hemos sufrido mucho, sobre todo al principio, cuando no teníamos los materiales suficientes, en especial los equipos de protección para profesionales. Además, el pronóstico y la evolución de la enfermedad era incierto y esto dificultaba nuestra gestión. Hemos puesto a prueba nuestra adaptabilidad y gestión del cambio día a día.

La parte positiva es que, de nuevo, las personas profesionales han estado a la altura, se han enfrentado a la COVID-19 saliendo de su zona de confort, con profesionalidad, trabajando en equipo, con coraje, compañerismo, generosidad y compromiso. Hemos tenido miedo, pero no nos hemos rendido. ¡A todas ellas, GRACIAS!

De esta situación de excepcionalidad vivida nos llevamos una gran lección, un enorme agradecimiento y la confianza en la profesión sanitaria y la sociedad, que nos ha apoyado para combatir la cadena de contagios por coronavirus.

Gestionar en tiempos de pandemia un Hospital no ha sido fácil para el equipo de dirección. Decisiones ágiles, a veces controvertidas y deshacer lo decidido para volver a empezar, ha sido nuestro día a día. Pero ahora toca volver a la normalidad e intentar hacer balance y autocrítica de todo lo que hemos hecho y podríamos haber hecho de otra forma. El cansancio está presente después de este periodo tan intenso, pero nuestra sanidad y las personas profesionales han demostrado y demuestran cada día que seguirán luchando y mirando adelante. Mientras paseo por los pasillos del hospital me doy cuenta de lo que hemos hecho y lo que hemos conseguido, del camino que aún nos queda y del orgullo que siento por formar parte de este equipo.

Ahora es el momento de la Sociedad, que tiene que hablar, defender y valorar un sistema sanitario público, para que salga fortalecido de esta crisis, y sobre todo reconocer a las personas profesionales sanitarias, que están ahora y siempre al lado de la ciudadanía.

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