Club Excelencia en Gestión

Nuevas reglas. Diferente talento

Alfonso Ramos, director de Seidor Estrategias

El compromiso del líder siempre es con el futuro de la compañía. Ayudar a las personas para mejorar su rendimiento y crear entornos competitivos orientados a los clientes. A estos mandatorios básicos, generalmente se han ido asociando nuevos enfoques, nuevas ideas a nuevos modelos de gestión. Se persigue constantemente esto último, buscar nuevos modelos, y la inteligencia nos recuerda que no solo no debemos huir de nuestro pasado sino que tenemos que ser respetuosos con él, ya que muchas de las cosas que hemos ido aprendiendo, practicando e implantando con éxito parten de experiencias previas, de muchos otros que antes que nosotros se han enfrentado a problemas similares.

Nuevas perspectivas que provienen de modelos pasados evolucionados. Es por ello, que conocer la evolución de la estrategia o de los procesos de transformación de las organizaciones se convierte en sí misma en una fuente de inspiración y de nuevos modelos de capacitación para el directivo del siglo XXI, tal y como hicieron a mediados del siglo pasado Peter Ferdinand Drucker y Fritz Machlup, quienes plantearon un proceso disruptivo en los modelos de transformación y gestión de personas, siendo un referente en los modelos basados en el conocimiento y las personas como palanca clave para el desarrollo competitivo y transformación empresarial.

Creo que las circunstancias que estamos viviendo y que están impactando a tantas personas, empresas, instituciones y países en aspectos tan básicos como la salud y economía han hecho cambiar muchos de nuestros enfoques. Han arrasado planificaciones y nos han empujado a tener que diseñar nuevas maneras de gestionar a las persona basadas en la agilidad y la orientación a los clientes. Con este nuevo escenario, tengo el convencimiento de que las empresas que van a transformar nuestro entorno actual deben tener propósitos claros y concisos y líderes preparados para el momento, y esto quiere decir tener alta resiliencia al entorno y voluntad de apostar por la tecnología como palanca para ser más competitivos. Con estas firmes creencias, si potenciamos la innovación como palanca clave del movimiento y capacitamos a las personas buscando en ellas líderes internos con alto grado de intraemprendimiento, orientación al logro y unos valores alineados con los nuestros, vamos a conseguir dar respuestas más agiles, más colaborativas y centradas en el cliente y, por tanto, conseguiremos organizaciones más conectadas, con más talento y con altos niveles de exigencia y mejora continua. En definitiva: El nuevo escenario nos debe modificar la forma de liderar. Debemos liderar con equilibrio. Ver el hoy pero sin dejar de fijarnos en el mañana y tener estas cuatro características: Vision, Understanding, Courage & Adaptability.

Este entorno volátil y en continuo cambio en el que ya estábamos instalados y que la última gran sacudida merced a la pandemia del coronavirus ha acelerado e incrementado, nos obliga a no esperar a llevar a cabo esta transformación. Es el momento, es ahora cuándo debemos plantearnos cómo nos vamos a aproximar al cambio y cómo establecer esta plataforma de talento para anticiparnos a los retos que nos van a venir. Esta plataforma debe contemplar todas las herramientas necesarias para capacitar a las personas con lo que van a necesitar a lo largo de este viaje, inculcar una cultura de aprendizaje continuo y que los líderes guíen estando a la altura de los tiempos.

Para poder llevar a cabo esta transformación necesitamos organizaciones líquidas en las que encontremos los principales activos que les garanticen competitividad hoy y sostenibilidad mañana:

  • Que los retos sean la razón de ser la organización
  • Que busquemos círculos de confianza basados en el esfuerzo, el logro y el propósito
  • Que fluya la información entre las personas
  • Que la comunicación sea fácil y esencial
  • Que los procedimientos no sean un freno, sino un mecanismo de conocimiento
  • Que los errores sean un mecanismo de mejora y no de castigo
  • Que las iniciativas se potencien y no se coarten
  • Que exista la diversidad como reflejo de la diversidad de la propia sociedad
  • Que entendamos el cambio como un proceso normal que nos permite mejorar o entender nuevas realidades
  • Que entendamos la tecnología como un facilitador que nos ayudará a gestionar más y mejor el conocimiento de la organización.
  • Que antes de enseñar debemos aprender

En definitiva, debemos ser capaces de desarrollar un modelo de gestión basado en la capacidad de atraer, mantener y empoderar al talento para ser un referente en nuestra sociedad.

Para concluir, quiero parafrasear a un CEO que me complace reproducir: “Somos una empresa atractiva para atraer talento por nuestro propósito y nuestro modelo de gestión”.

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